En memoria de Amada García (asesinada el 27 de enero de 1938)

TEXTO EXTRAIDO DE LA EDICIÓN DE FERROL DE LA VOZ DE GALICIA DEL 28/01/11
FRANCISCO VARELA
FERROL/LA VOZ

A Gabriel todavía se le estremece la voz cuando habla de su madre Amada García, fusilada en San Felipe hace 73 años. Su historia es realmente dramática. Estaba embarazada cuando fue condenada a muerte por un
consejo de guerra, por ser militantes comunista. Esperaron a que diese a luz y cuando Gabriel tenía cuatro meses, al paredón. En el mismo lugar donde cayó muerta, ayer, en su aniversario, Gabriel y otros familiares, más una representación de la asociación Memoria Histórica Democrática de Ferrol volvieron a reunirse para depositar ramos de fl ores y recordarla. Su hijo se enteró después del 2000 de quiénes habían sido los instigadores del crimen por medio de una carta que le entregó su padre poco antes de morir. Fue la última carta que Amada envió a su marido, con antelación a entrar en capilla. Los instigadores Gabriel guarda una copia en papel plastifi cado. En ella, su madre dice que no la matan por su militancia comunista en Mugardos
sino porque el jefe de falange local le ofreció salvarla a cambio de que se acostase con él. Era realmente una mujer bella, como muestra una de las pocas fotos que Gabriel conserva, con su hermana, una niñita muy pequeña, en brazos. Amada se negó y lo pagó con su vida. El historiador Enrique Barrera Beitia sostiene que durante muchos años se produjo una confusión porque se pensó que Amada había sido la mugardesa fusilada por bordar el escudo constitucional en una bandera republicana, pero «ese es otro caso, son dos mujeres diferentes », aclara.
En el archivo militar
Gabriel recuerda también que consiguió todo el expediente o sumario del consejo de guerra, antes de que el archivo militar de A Coruña quedase expurgado. «Fue un teniente de Mugardos que estaba destinado allí; encontró los papeles y al ver de quién se trataba, del caso de mi madre, se lo llevó y se lo entregó a un familiar mío, así tenemos todo el expediente», dice. Los soldados del pelotón no querian disparar y fue rematada con el tiro de gracia. 
El historiador Bernardo Máiz Vázquez, en su reciente libro Castelo de San Felipe Cárcere e Morte, habla también del caso de Amada García. Dice que fue fusilada a primeras horas de la mañana del 27 de enero de 1938, con otras siete personas en la conocida como Causa 379/1937, es decir, en el año en que la máquina de matar funcionaba a pleno gas tras el triunfo de los alzados en Galicia. Máiz lo relata así: «Na primeira
descarga, os soldados do piquete non lle dispararon, si aos seus compañeiros; na segunda descarga caeu ferida, sendo preciso un tiro de graza. Tiña 27 anos».
Voluntarios
Los pelotones de fusilamiento estaban formados por soldados de quinta, casi siempre de Artillería, dice Máiz, y frecuentemente falangistas y guardias civiles voluntarios como agregados. Tanta violencia fue la causa de dos intentos de rebelión en el castillo de San Felipe, entonces prisión, «fartos de tanta execución », añade el historiador. Algunos soldados disparaban alto, sin apuntar a los condenados. Todavía permanecen en el muro los impactos de las balas en la parte alta. A estos soldados insumisos a los fusilamientos se los trasladaba al frente de guerra. Hubo también un caso del soldado T. C. que se volvió loco cuando fue obligado a disparar
formando parte de un pelotón. Otro caso contrario es un voluntario que fusiló 23 veces.

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